
(José Emilio Moreno Romero)
Lo difícil
no es coger el arco
sin movimientos
dubitativos,
aunque también.
Ni darle el suficiente
impulso
para que quieras
que yo te escuche,
que por supuesto.
Lo difícil
tampoco
es poner mis dedos
donde debo
ni concentrarme
para que los hombros
no me suban,
la muñeca no se rompa,
los pulgares no se aplasten,
el cuerpo quieto,
que no me baile,
y los dedos, los otros,
no se agoten y aprieten
tus cuerdas tanto
que tu respuesta
sea un sonido.
Leer la partitura
o memorizarla, si toca,
tampoco es lo difícil.
El fa sostenido
si acaso lo parecía.
Los dedos
sobre dos cuerdas,
casi.
Parar sin parar
en un silencio,
más o menos.
Lo difícil
probablemente
tampoco sea
lo mucho que
todavía no sé.
La segunda posición
cuando venga,
las sucesivas.
Los vibratos.
Los glissandos.
Los armónicos.
Todo eso ya vendrá,
tan difícil como todo.
Pero no tanto,
ni por asomo,
como tenerte
entre mis brazos
e intentar decirte
de palabra.
o
o
no es coger el arco
sin movimientos
dubitativos,
aunque también.
Ni darle el suficiente
impulso
para que quieras
que yo te escuche,
que por supuesto.
Lo difícil
tampoco
es poner mis dedos
donde debo
ni concentrarme
para que los hombros
no me suban,
la muñeca no se rompa,
los pulgares no se aplasten,
el cuerpo quieto,
que no me baile,
y los dedos, los otros,
no se agoten y aprieten
tus cuerdas tanto
que tu respuesta
sea un sonido.
Leer la partitura
o memorizarla, si toca,
tampoco es lo difícil.
El fa sostenido
si acaso lo parecía.
Los dedos
sobre dos cuerdas,
casi.
Parar sin parar
en un silencio,
más o menos.
Lo difícil
probablemente
tampoco sea
lo mucho que
todavía no sé.
La segunda posición
cuando venga,
las sucesivas.
Los vibratos.
Los glissandos.
Los armónicos.
Todo eso ya vendrá,
tan difícil como todo.
Pero no tanto,
ni por asomo,
como tenerte
entre mis brazos
e intentar decirte
de palabra.
o
o
11 dibujos en la piel:
Estoy curioso como se va a desarrollar la relación entre tú y el, con palabras o sin palabras. El se deja tocar fácilmente? Te mueve?
Un beso
como me gustaría escucharte tocar...
debe ser todo un deleite.
muchas gracias por tus palabras.
un gran abrazo.
Poética descripción del romance entre una mujer y un cello.
Te veo, te escucho, te apludo.
Mil besos!*
Me tocó. Me tocó.
¿Ya se lo mostraste a tu profesor? Espero que si.
PD. Comprendí mejor porque es bueno ser un chelo. Lo que no tiene el sax.
Abrazos.
¿Decirte "Acercanza"? Me encantan tus poemas sobre esa relación amorosa lenta, difícil, alegre y llena de esperanza.
Un abrazo enorme, querida (*.
Giovanni,
es muy difícil, sí, no tanto como decirlo de palabra, je, pero es muy difícil sacar un sonido limpio, un fa que sea un fa, un re que sea un re. Es muy difícil todo eso que digo en el poema, todo eso y a la vez, porque a nada que un dedo se afloje un poco, a nada que el arco no lleve el impulso necesario, a nada que un músculo de tu cuerpo no esté cómo tenga que estar... ya no suena lo que debería. Pero, por lo menos, todos los días le doy las gracias al chelo, por lo menos se deja tocar, se deja abrazar y chirriar cuanto haga falta. ¡Estamos ganando en paciencia, no te creas! Y, por supuesto, me mueve. Cómo no iba a hacerlo, si el sonido cuando vibra dentro del violonchelo parece que vibra dentro de tu propio cuerpo. Me mueve toda, como si por dentro tuviera olas. :)
Fero,
espero no desilusionarte, pero de momento hay muchos chirridos, muchos sonidos que no se saben ni lo que son, si son, aunque, al verdad, también pienso que tienen su encanto. A mí me pasa que cuando chirría tanto me da por reír y no poder parar, y me digo: qué bonito. Sí, sí, aunque chirríe. Y entonces sigo. :)
Rayuela,
es que es como una historia de amor, tienes razón, y por eso la mayoría de "Acercanzas" me salen así, como si fueran poemas de amor. Hace unos días me sorprendí diciendo que el violonchelo era mi primer hijo. Vaya tontería, pensarán algunos. Pero yo lo siento un poco así, así desde el primer momento, cuando me lo desempaquetaron en la tienda, así la primera vez que lo tomé en mis brazos, así cada día, siempre pendiente de que no le pase nada, de que no le falte de nada, jeje. ¡Como una madraza! :)
Graciela,
¿a mi profesor? Quita, quita, Graciela, ¡qué vergüenza! :)
El violonchelo se deja abrazar, pero el saxo se deja asir, se deja agarrar firme y blandamente con las dos manos. Cada instrumento tiene lo suyo, Graciela, y el saxo es otro de mis preferidos. :)
Bel,
(te cuento un secreto: me ha encantado que dijeras lenta, difícil, alegre y llena de esperanza. ¿Sabes por qué? De todas las "Acercanzas" que lenta y difícilmente voy escribiendo, sólo hay una que no reúne tus cuatro ingredientes, una que acaba triste y desesperanzada por culpa de una ligera tendinitis que me tiene estos últimos días un poco alejada de mi violonchelo, y que, precisamente, escribí la tarde que dejé aquí en el blog esta otra. Y tu comentario me ha gustado porque yo misma me obligué a dejar ésta que has leído y que, en realidad, corresponde a algún día anterior, esta acercanza eufórica que parece poder con lo difícil y no la que correspondía con ese día de palabras abatidas. La dejé y me dije: y con esperanza. Y aun así, la leía pero no podía verla, por el dolor. Pero tú sí lo has hecho y a mí, fíjate, me la ha devuelto un poco)
Decirte a ti: cada vez más acercanza, Bel, cada vez más acercanza.
Un dulce beso para tod@s.
Me alegro y me entristece. Me alegra mi contribución a mantener esa esperanza. Me entristece lo otro que me cuentas. Espero que estés mejor, ya, muy pronto, él te espera...
Me he reído con la conversación entre Rayuela y tú. Muy aguda, (*, sí, no es lo mismo abrazar que agarrar, algo mucho más sexual que amoroso en el saxo... eso me has hecho pensar.
Un beso grandísimo.
Perdón, entre Graciela y tú, quería decir.
Querida Bel,
hoy parece que mi mano va un poco mejor (tendrías que verme, dándole lenta y pacientemente al teclado del ordenador sólo con una mano, para no forzar la otra, que procuro tener todo lo quieta que me es posible), muchas gracias. Seguro que pasa pronto, espero. Porque nos estamos esperando mutuamente. :)
Y sí, je, que cada instrumento tiene lo suyo, ya no sólo en la manera de abarcarlo sino en también su sonido. El chelo tú lo escuchas y parece que te envuelve (que te abraza) la vibración de su sonido. El saxo parece mucho más sexual, sí. Su sonido es como si resbalara por tu cuerpo, quedándose a la vez pegado, como dos cuerpos, ¿no? :)
Un abrazo enorme, Bel, y muchas muchas gracias.
Es como si te viera, declinando el in crescendo de tu relación amorosa.
Yo sé que se trata de un instrumento, pero bien podría tratarse de un hombre, de una mujer, de un niño, de un perro, del tronco de un árbol.
Eso es lo que lo hace tan puro y tan bello.
Sos un bálsamo. Soplo estrellas que acunen tu mano.
Pájaro de China,
bálsamo son tus palabras y ese mágico soplo de estrellas que me llegó, me hizo cosquillas y alivió un poquito más el dolor. :) Estoy deseosa de que mi mano se cure del todo de una maldita vez para acabar con la pausa y retomar ese in crescendo, porque todavía tiene que crecer, muchísimo, tanto que casi me cuesta imaginármelo. Muchas, muchas gracias a ti también, M., de veras.
Un dulce beso.
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